miércoles, 31 de diciembre de 2008

diciembre peludo 8



empecé estos escritos a mi llegada a Bogotá y los interrumpo ahora que salgo de ella
toca regreso a mi querida/odiada Catalunya

dejo ahí las inquietudes y asumo mi escepticismo activo
eso sí, ¡siempre a la orden!

gran abrazo a tod@s y buen año


lunes, 22 de diciembre de 2008

diciembre peludo 7


Me cuesta pero lo consigo. A la tercera va la vencida. La primera vez que lo intento llego a la esquina de Salvador y Gascón (gracias al preciso dato de Andrea) pasadas las nueve de la noche. Como aún es de día, anochece tardísimo en esta época en Buenos Aires, supongo que la librería La Internacional estará abierta. Suposición incorrecta. Me conformo con mirar a través de las rejas y me fijo en un libro de Vila-Matas del que no tengo noticia: "Y Pasavento ya no estaba". Debo intentarlo otra vez, pienso, y sigo caminando por Palermo Viejo sintiendo algo que, unos días después leo en ese misterioso, al menos para mí, nuevo libro de Vila-Matas. "En Argentina se siente la presencia de Europa con mucha más intensidad que en Europa, y al mismo tiempo se es exterior a ella". La segunda vez llego pasadas las dos (he retenido el mensaje que cuelga en la puerta de la librería: horario, de 2 a 9). Sigue cerrada. Vuelvo a mirar entre las rejas y concentro mi mirada en ese libro que me espera impaciente. Como es la hora del almuerzo entro en La Peca, un resto-bar situado estratégicamente en la esquina opuesta. Elijo una mesa desde la que puedo observar cualquier movimiento sospechoso frente a la librería. Una cerveza, un churrasco de pollo y una ensalada más tarde, sigue todo igual. Los meseros me animan informándome de que, normalmente, la "chica" llega entre las dos y las tres. Hoy debe ser un día anormal, pienso. Un café y una galleta más tarde me largo con viento fresco, convencido de que la tal librería La Internacional no abre nunca, que es una tapadera para, por ejemplo, los famosos maletines venezolanos. Horas después, tras una nueva vuelta por Palermo, decido soltar esa inquietud y darme una nueva oportunidad, y regreso, por tercera vez, a la esquina de Salvador y Gascón, y esta vez sí, la puerta está medio abierta, y adentro no me recibe ninguna chica sino el joven y sonriente Francisco Garamona, poeta y editor responsable de esa pequeña-gran editorial que es Mansalva, una editorial, concuerdo con Leo Campos, que es el tipo de editorial que uno le gustaría tener si decidiera montar una editorial. Con Francisco conversamos un buen rato sobre Aira, sobre Bolaño, sobre Bellatin y sobre Raúl Escari, uno de los protagonistas, por llamarlo de alguna manera, de "París no se acaba nunca", y nuevo escritor, a sus sesenta y tantos años, del que acabo llevándome un par de libros, en parte por recomendación del editor, en parte por la estupenda portada y en gran parte también por este párrafo de Vila-Matas reproducido en la contra-portada.

"Pero, ¿qué era exactamente el estilo? ¿Era en esencia la manera que tenía uno de fumar en pipa, por ejemplo? Cuando le pedí su opinión a Raúl Escari, me miró con cara de fastidio y citó a Wilde: "El crimen debe ser solitario y sin cómplices", dijo. Di vueltas a la frase. Tal vez me había querido indicar que los que buscan su estilo habría que decirles que buscarlo es una manera poco sutil de lograrlo, ya que para conseguirlo les bastaría con ser ellos mismos. Me hice el tonto, por si conseguía mayor información de Raúl. "¿Es un crimen el estilo?", pregunté. "Los escritores del futuro serán secos, poco elocuentes, el Gran Estilo les parecerá una mona de pascua", dijo de pronto Raúl. Y luego, poco después, coincidiendo con las primeras gotas de lluvia, añadió un tanto enigmáticamente: "Estar constipado es el futuro del estilo". Al llegar a la rue Mouffetard, entramos en el café Robin, y fue entonces cuando Raúl, viendo que yo estaba tan desconcertado como ansioso por saber más cosas sobre el tema, añadió, casi anidiándose de mí: "Mira, llueve o bien nieva y tú quieres informarme de esto. ¿Cómo lo haces? Pues dices: llueve, nieva. Eso es el estilo. ¿Está claro?"

jueves, 18 de diciembre de 2008

diciembre peludo 6


Riquelme es uno de los grandes futbolistas de los últimos años. Para algunos el mejor. Tuvo la desgracia de recalar en el Barça en los años oscuros. El representante del Opus Dei que ejercía de presidente en esa época, en un extraño momento de lucidez, lo fichó. En ese equipo vulgar, con jugadores como Rochemback, Cristanval o Reitziger a su lado, y con Van Gaal de entrenador, poco pudo hacer. Desde hace unos años lidera al Boca Juniors, su equipo de toda la vida. Me viene todo esto a la cabeza cuando leo, en el colectivo 152, rumbo a la Boca, esta noticia en el periódico CRÍTICA.
“El bondi, el tango, el dulce de leche, la birome y el corralito financiero son marcas registradas de la Argentina. En un futuro cercano, la FIFA deberá certificar el nacimiento de una nueva invención criolla: el aerosol futbolero, que dio buenos resultados en la Primera B Nacional y será usado a partir del año próximo en las canchas de Primera División. Es una buena noticia para Juan Román Riquelme: ya no va a tener que protestarle al árbitro antes de acariciar la pelota. Los que no respeten la distancia serán sancionados inmediatamente, sin necesidad de un telebeam.”
Un aerosol para las faltas al borde del área. Fantástico. Dejo la noticia completa.
http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=16876

Más fútbol. En un quiosco en la calle Florida compro la película que Kusturica ha hecho sobre Maradona. Me esperaba más del amigo serbio. El bueno de Emir se dedica a perseguir durante dos años a Diego Armando por todo el planeta y sí, consigue filmar algunos buenos momentos, pero le queda un documental bastante caótico y poco original. Demasiado fanatismo. Aunque para fanatismo, o papanatismo, los de la iglesia maradoniana http://www.iglesiamaradoniana.com.ar.
Una boda bajo el rito del 10 es quizás el momento más delirante de la película. La iglesia tiene sus adeptos, sus festividades (el 22 de junio las pascuas maradonianas y el 29 de octubre nochebuena y navidad maradoniana) y sus oraciones. Adjunto el Padre nuestro. Oremos.

Padre Nuestro (y es nuestro de verdad)
Diego nuestro que estas en la tierra,
santificada sea tu zurda,
Venga a nosotros tu magia,
háganse tus goles recordar,
así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy una alegría en este día,
y perdona aquellos periodistas
así como nosotros perdonamos a la mafia napolitana.
No nos dejes manchar la pelota
y líbranos de Havelange..
Diego

viernes, 12 de diciembre de 2008

diciembre peludo 5


Paso la tarde en San Telmo. Busco un boliche donde disfrutar de una nueva exhibición barcelonista. No lo consigo. El futbol argentino y la desidia del emigrante catalán conspiran en mi contra. Por las calles me topo con tambores, turistas y tarambanas. Me refugio en el Espacio Ecléctico, http://www.espacioeclectico.com.ar/, un reducto independiente que manejan con entusiasmo y bloqueador solar 60 Flor y Eugenia. Veo una obra de teatro de cuyo nombre no quiero acordarme. Decido que ya no me gusta el teatro. Llamo a Martín. Me invita a otra reunión de la colonia venezolana en el exilio porteño. Arepas incluidas. Prefiero ir con el estómago lleno. Entro a Territorio-bar-y-provisiones, a picar algo. Me alegra comprobar que la carta del Territorio también se puede leer en clave Afterpop. Sobre todo la parte de los sándwiches. Dudo entre uno de ciervo y otro de jabalí. En homenaje a Parra opto por el jabalí.

SANDWICHES Ahumados
Ciervo
(pan de campo o de oliva tostado c/ queso crema, ciervo ahumado, queso barra, oliva y albahaca): curioso animal que llegó a la Patagonia igual que la vaca a la Pampa (en barco), cambió su imagen asociada a la literatura infantil y sacó chapa de carne regional: es fuerte, tiene presencia y, pese a todo, es bastante magra. Sale de lo común y se puede comentar entre amigos.
Jabalí (pan de campo u oliva tostado, jamón ahumado, queso tybo, tomate, olivas y hojas frescas de espinaca): otro que cayó en paracaídas, pero como no es tan simpático y tiene mala prensa, ahí anda, corriendo por el bosque, la pampa y el desierto. Está claro, es un chancho salvaje pero que, como corre y no come basura, tiene carne magra y bastante sabrosa: una opción al jamón crudo.
Cordero (pan tostado, carne salteada en tiritas c/verdeo y vino blanco, con champignones, tomate y hojas verdes): modestia aparte, un hallazgo. Quienes lo han probado no han vuelto a ser los mismos: algo dNegritae este sándwich transforma a las personas, abre las mentes, trasmuta las almas… sencillamente una experiencia.
Lomito (Lomo vuelta y vuelta, morroncitos, tomate, champignones, queso crema, y queso gratinado): vapuleado por tanta hamburguesa chatarra, un bifecito vuelta y vuelta no necesita presentación, aunque sí, un poco más de respeto.
Queso de cabra (pasta de queso de cabra picado con aceitunas y ajos, tomate y aceite de oliva): vegetariano y salvaje, una obra de arte. La verdad es que cuando alguien lo pide se nos cae un lagrimón, mezcla de orgullo y nostalgia de saber que muy pronto tendrá entidad propia, lo veremos crecer y dejarnos, como a un hijo.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

diciembre peludo 4


Almuerzo con ideología en Palermo. En el boliche del gallego. Gallegos somos todos aquí, pero unos más que otros. Un local sencillo, un personal agradable y una comida sabrosa. En la pared, enmarcado, este artículo de prensa, el momento de gloria anticapitalista de nuestro héroe gallego. Esto sí es socialismo del siglo XXI.
Después de comer un paseo familiar con Olivia, Martín y María Antonia. Acabamos en la librería La Eterna Cadencia. Lo de las librerías en Buenos Aires, ya se ha dicho pero vale la pena insistir, es único. Hay algo en ellas que te atrapa, y así pasas horas ojeando libros, tomando café, jugando con Olivia, soñando con ovejas eléctricas. Uno está tan a gusto que no se iría. El otro día estuve en la del Ateneo que según los que saben del tema, el periódico The Guardian por ejemplo, es la segunda librería más importante del mundo (no aclaran el sentido de importante). Construida en un viejo teatro, los palcos son ahora salas de lectura y el escenario una cafetería. La platea ofrece de todo. En el suelo, amontonado en una esquina entre manuales de autoayuda y novelas caducadas, encuentro el Manual del Perfecto Terrorista, de Mathias Énard, una divertidísima, y didáctica, novela. Tomo nota de los doce mandamientos, que inician cada capítulo:
Preámbulo: saber fascinar a las masas
1- tener una causa que defender
2- tener un lado místico
3- ser un poco artista
4- respetar el testículo
5- saber convencer
6- saber escoger el objetivo
7- jugar a Comando
8- ser un pelín zoofílico
9- saber sacrificarse por la causa
10- ser un cocinero selecto
Epílogo: tener un mensaje para la humanidad
A la librería que aún no he podido ir es a la de Ávila, la cual ha sido calificada por una revista como una de las seis más bellas del mundo (tampoco se aclara el sentido de bello). Yo me quedo con la Fedro y su gato, en San Telmo. Allí compro El Jardín de la Señora Murakami, de Mario Bellatin. Una pequeña joya. No tardo en leer un párrafo que menciona un acto de terrorismo, poético-gastronómico, que curiosamente, se vincula con el punto 10 anterior.

“Antes de encontrarse con Etsuko, que todas las tardes iba a la universidad a recogerla, Izu se cruzó con dos compañeros de curso. Ambos eran delgados, de cabello algo largo y usaban gafas cuadradas. Estaban sorprendidos con una noticia que había aparecido esa mañana en la página cultural de los periódicos. La nota se refería a un hombre que había decidido vomitar sobre ciertas obras de arte célebres. Aquel sujeto comía piñas o frambuesas hasta hartarse. Acto seguido arrojaba sobre las obras un vómito amarillo o rojo según la fruta que hubiera elegido. Lo amparaban las leyes de los países donde había cometido el acto, pues no podía probarse que fuera intencional. Izu los escuchó de pie. Luego les dijo que tenía prisa.”

domingo, 7 de diciembre de 2008

diciembre peludo 3


Este disco es una maravilla para los sábados, me suelta Martín de repente. Esta vez el esclavo se escapó, canta Calamaro mientras me tomo mi primer café de la mañana. Buenos Aires, como Bogotá, como las ciudades en las que vale la pena vivir, tiene un excelente servicio de deliverys. El cartel Pop 101.5 sigue en su sitio. Pienso en esa chica que me tuvo ayer hipnotizado. Tiene los requisitos básicos: personalidad y sentido del humor. Claro, también tiene unos preciosos ojos azules, una sonrisa juguetona y un pelo rubio angelical. Brindo por las mujeres que derrochan simpatía. Se llama Olivia y tiene un año y pocos meses. No me llamen más Herodes ¡Quiero ser mamá! Sé que ella siente lo mismo. Ya sabe mi nombre. Juega conmigo. Me lee los pensamientos. Sé que me extraña mientras escribo estas líneas. Brindo por seguir queriéndote toda la vida. Cómica la imagen. Localización: una calle en Recoleta. Hora: las seis de la tarde. Actores: Martín cargando en brazos a Olivia, yo manejando el cochecito de bebé. Como una pareja ZP caminando por Chueca. Felices. Viendo orgullosos las miradas envidiosas de los paseantes. Viendo también las piernas de las porteñas. ¡Está buena Buenos Aires! Con tal de estar cerca de Olivia soy capaz incluso de casarme con Martín. Eso no estaba en los planes de ninguno de los dos. Me pides paciencia, te pido perdón, insiste Andrés. Más tarde Jotapé me dice que él lo recomienda a todo el mundo. Lo de tener hijos. Pero yo no quiero tener un hijo cualquiera. Yo quiero a Olivia como hija…
Le pregunto a Juan Forn por un autor y me recomienda a Fabián Casas. Navego por la red y leo algunos poemas.

Un plástico transparente
Abrí la puerta y te estabas bañando.
Los vidrios empañados, el ruido del agua
detrás de las cortinas,
las cosas esenciales instaladas fuera de la razón.
Me llamaste, acercaste la cara
y nos besamos a través del plástico
transparente: fue un instante.
Las parejas y las revistas literarias
duran casi siempre dos números.
Sin embargo, de a poco,
le fuimos ganado terreno al río:
días interminables en los que el caos
tomaba tu forma para envolverme mejor.

viernes, 5 de diciembre de 2008

diciembre peludo 2


Casi nunca recuerdo los sueños. Muchas noches creo que no he soñado nada. Hoy, en cambio, me despierto agitado, con el recuerdo de Arnold Schwarzenegger burlándose de mí. En el sueño Arnold se iba con una amiga querida y lo peor es que a ella le gustaba. Horror. Abro los ojos y estoy frente a un enorme cartel Pop 101.5. Martín Castillo duerme a mi lado. Yo no hablo francés, canta un venezolano en la radio. Yo no compro pan. Esto es lo que hay. Lo que en realidad hay es un jugo de naranja, que aquí le llaman un exprimido, y unas medialunas, que en realidad son unos pony-croissants. Si hoy es viernes, estoy en Buenos Aires. Hoy además, me informa Martín, cumple años Ana. Ella fue vecina mía en el Luxor, en la mítica segunda transversal de los Palos Grandes, durante varios años. Por los avatares del destino, o por el capricho de los ascensores, no la conocí hasta apenas unos días antes de dejar mi apartamento, en marzo de este año. En esos días leí un magnífico artículo en el País sobre el Stilnox y justo Ana me comentó que lo había tomado alguna vez, no sé con qué efectos secundarios, y bueno, ella pasó a ser la chica Stilnox.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Colocados/receta/elpepusoc/20080205elpepisoc_1/Tes
La chica Stilnox vive ahora en Buenos Aires. Es ahora la mejor amiga de Cristina Fernández, a quién le envía cartas regularmente. Impagable esta última, que recoge el encuentro entre Madonna, Ingrid Betancourt y la propia Cris: http://queridacristina.blogspot.com/
Con Martín nos preguntamos qué tienen en común estas tres señoras y llegamos a la conclusión que todas se han arrodillado ante el farsante mayor, el papa de Roma. Quizás por ese motivo le regalo a mi compañero de cuarto EL OJO EN LA CERRADURA, un conjunto de fotografías de prensa comentadas por la pluma afilada de Juan José Millás. Mi preferida es una nota titulada “La Aurora Boreal y la Cópula”.

"Si Dios hubiera querido que sus representantes en la Tierra fueran estos señores de negro, no habría puesto tanto colorido en la naturaleza. No tendríamos, en fin, pavos reales ni claveles ni orquídeas ni papagayos ni peces de colores. No habría mares ni ríos ni auroras boreales. No conoceríamos el arco iris ni el Sol de medianoche ni la Luna llena ni el reflejo de la luz en tus pupilas. No existiría la selva ni el desierto ni la sabana ni el bosque mediterráneo. Resulta absurdo fabricar un mundo lleno de matices cromáticos y seleccionar, para su administración, a un licenciado en pompas fúnebres. Sería como colocar la embajada de un país caribeño en un piso interior. O como poner al frente de una floristería a un tipo con cara de vinagre. O como nombrar rector de una universidad a un analfabeto. O como encargar a Frankenstein la gestión de un establecimiento de cirugía estética. O como nombrar representante sindical de las aves a una rata.

Si Dios estuviera en contra del sexo, no lo habría hecho tan divertido, tan higiénico, tan alegre. No permitiría que las moscas se aparearan a la vista de todos ni que los mirlos compusieran una sinfonía pública cada vez que echan un polvo. Tampoco le parecería bien que fuéramos por la calle tragándonos las poluciones de las plantas. Pero es que las poluciones, mira por dónde, están ricas porque el sexo, venga de donde venga y vaya donde vaya, tiene un sabor incomparable. Es absurdo estar en contra de él y diseñar un mundo fundamentalmente venéreo. Sería como crear un ciempiés que no anduviera o una libélula que no volara. Los señores de la fotografía, todos obispos, hablan en nombre de Dios, pero observen el daño que les hace la luz. Parece que acaban de salir de una cueva prehistórica y es que acaban de salir de una sacristía, que viene a ser lo mismo. De ahí ese aire fúnebre, crispado, triste y agresivo (no se pierdan la mirada hiriente del personaje central ni las gafas de policía de los otros dos).

Si Dios detestara los olores, no habría creado la jara ni la menta ni el tomillo. Viviríamos en un mundo sin hierbabuena, quizá ni siquiera tendríamos nariz, pues para qué un vehículo del olfato sin olfato. Pues bien, los señores de la fotografía, empeñados en hablar en nombre de Dios, que es lo mismo que si usted se empeñara en hablar en nombre de Sócrates, están en contra de que nos gusten los colores y el sexo y el olfato, como en otro tiempo estuvieron en contra de que la Tierra girara alrededor del Sol, o de que las especies evolucionaran como la ciencia ha demostrado que evolucionan. Cuando no se cabrean por la gravitación universal, se cabrean por que usted se divorcie y sea feliz. Para qué pasarlo bien pudiendo pasarlo mal, gritan desde el púlpito a sus adeptos, que se cuentan entre millones porque no hay nada más democrático que el masoquismo.

La foto corresponde a una manifestación callejera que los señores de negro llevaron a cabo el 18 de junio para defender -decían- a la familia. Como la familia goza de muy buena salud, puesto que el mundo está lleno de familias, hay que suponer que mentían. Y es que otra cosa que les pone enfermos, junto a la aurora boreal y la cópula, es la verdad. Escuchen, si no, la Cope, de la que son propietarios".
Añadir imagen

martes, 2 de diciembre de 2008

diciembre peludo


Nace una nueva revista en Venezuela. Una revista de música. Una revista gratuita. Se llama LADOSIS (no me pregunten por qué), http://www.revistaladosis.com/ Una propuesta de Juan Carlos Ballesta, Xabier Landa y Vicente Corostola. Desde mañana estará disponible por Caracas. ¡Búsquenla! A mí me han encargado una sección sobre TV, sobre estas estupendas series gringas que han aparecido los últimos años. Aquí les dejo mi primera colaboración.

Todos queremos a Hank
¿Cómo no quererlo? Hank Moody, el protagonista de CALIFORNICATION, es nuestro nuevo ídolo. Una mezcla imposible de Hank Chinasky y de Efraim Medina Reyes. No necesitamos ni cinco minutos del episodio piloto para saberlo. Suena “You can always get what you want”, en version Gospel. Hank conduce un descapotable. Aparca frente a una iglesia. Lanza su cigarrillo en la pila bautismal. Intenta hablar con Cristo pero aparece una monja que como solución a su bloqueo, síndrome de Bartleby, no le receta los habituales padrenuestros, sino que le hace una mamada. Es un sueño, claro. Pero la realidad, la de Hank Moody, es aun mejor. La monja está en su cama, desnuda. Es una preciosa rubia que ha encontrado la manera adecuada de despertarlo. Ella no sabe lo que significa Quid pro quo. Ni falta que hace. Al rato llega el marido. Hank escapa por la puerta trasera en boxers. Los pantalones se quedan en la casa. Antes de llegar al minuto veinte ya se ha cogido a dos mujeres más. La primera, la esposa del director que ha adaptado/destrozado su novela llevándola al cine. De llamarse “Dios nos odia a todos”, el libro, a “Alguna cosa llamada amor”, la película. Con Tom Cruise y Katie Holme. Inaguantable. La segunda, una sonriente joven que ojea su novela en una librería. La fantasía de cualquier escritor. La joven Mia resulta ser menor de edad y la hija del prometido de su ex. A ratos Californication recuerda a estas películas de soft-porn que pasan los viernes por la noche en algunos canales por cable. Ellas siempre están encima, cabalgando. Las vemos como Hank, con unas tetas que parecen querer salirse de la pantalla. Mucho sexo, sí, pero también buena literatura. Hank lee a Kafka, Karen lee a Bukowsky. Mia lee a Palaniuk. Su hija Becca toca en un grupo de rock. El único que no lee es Bill, el pendejo de la serie, el insulso novio de Karen, que todos sabemos desde el primer momento sigue enamorada de Hank. ¿Cómo no estarlo? Hank es David Duchovny. Sí, el de los Archivos X. A David se le nota contento, encantado de haberse conocido. Disfruta más esnifando coca en la espalda de una rubia platino que investigando el color de los platillos volantes. Y es que Hank Moody es un regalo de personaje. Haga lo que haga, nos cae bien. Es un romántico. Se acuesta con todo tipo de mujeres pero sólo ama a una. A su ex. A Karen. Como escribe Efraim, “cuando alguien ama a alguien uno de ellos está perdido, el otro debe huir eternamente y un tercero observa el río esperando el cadáver.” El que se observa el río es Charlie, el editor y mejor amigo de Hank, personaje interpretado por Evan Handler, todo un especialista en papeles secundarios en series de televisión, que aquí se encarga de “cuidar” al “pobre” Hank. Porque CALIFORNICATION es también una oda a la amistad. ¡Te queremos, Hank!

Nota:
La segunda temporada de CALIFORNICATION empezó el 27 de septiembre, por Showtime. La primera, a dieciséis mil bolívares, de los fuertes, extras incluidos, se consigue en el pasillo de la Universidad Central de Venezuela.

viernes, 28 de noviembre de 2008

noviembre mítico 8


Perversiones teóricas de AFTERPOP, de Eloy Fernández Porta: leer las camisetas como si fueran novelas, interpretar los relatos como anuncios, combinar la crítica libresca con la musical y el manifiesto con el dibujo animado. La literatura con el pop, desde el pop, contra él y después de su fin.

Si viviera en Venezuela, añadiría otra perversión: leer las circulares de los condominios en clave post-poética. La Junta de Condominio de las Residencias Portal Sebucán II son un buen ejemplo.

CIRCULAR

A los residentes propietarios de perritos

Tenemos el agrado de dirigirnos a los residentes propietarios de perritos para recordarles que deben llevar a pasear a sus mascotas en las calles, es decir, en áreas distintas a las áreas comunes del Edificio, y que en caso de que se vean obligados a hacerlo dentro de las áreas comunes deben proceder a limpiar los espacios que ellos ensucien y a evitar que sus animalitos destruyan el paisajismo y las plantas de los jardines y se orinen en los ascensores, o en las paredes de las residencias.

De igual modo, los instamos a limpiar el parque infantil cuando los animales dejen sus necesidades allí, ya que hemos recibido innumerables quejas de residentes que al llevar a sus hijos al parque infantil se han encontrado o han pisado excrementos.

Estamos seguros de que entenderán los motivos de estas recomendaciones, las cuales formulamos con el mayor respeto y en aras de la mejor convivencia de nuestra comunidad.

Atentamente

JUNTA DE CONDOMINIO

martes, 25 de noviembre de 2008

noviembre mítico 7


Entre el empache de carteles electorales que llenaron las calles de Caracas durante el mes de noviembre, me quedo con esta imagen del candidato Chikibaby, "tu candidato por la unidad". Su campaña siguió los postulados de ese gran teórico de la cultura pop, José Luis Rodríguez, El Puma. La frase que acompañaba esta foto del candidato Chikibaby decía así: "... porque lo que este país necesita son hombres de lentes y bigotes". Y es que el Puma sigue en plena forma. Al menos así lo atestigua el intrépido reportero Fon, quien además es fan, tras verlo cantar en un abarrotado Teresa Carreño hace pocas semanas. "El Puma es nuestro Elvis" reza el slogan de una campaña a la que yo me he sumado comprándome una camiseta conmemorativa. Por lo demás, en este fin de semana seco y electoral, aburrido como pocos, compartí un excelente almuerzo en casa de Deborah y Alonso. Mi artista preferida de Venezuela cocinó una chalupa, un plato criollo exquisito. Hablamos de su reciente exposición y de las próximas en las que espero contribuir. Le regalé "Sexografías", un libro de Gabriela Wiener que leí en mi último vuelo Bogotá-Caracas y que me pareció que abordaba la crónica "sexual" de una manera sino novedosa, por lo menos gonzo-divertida. Gabriela es una peruana que lleva unos años viviendo en Barcelona y que escribe cosas con las que estoy bastante de acuerdo.
"Ser de un país pero vivir en otro es como tener un amante sin renunciar del todo al viejo y dedicado esposo. Si nos falla uno siempre queda el otro y viceversa: un país oficial y otro de repuesto. Aunque lo paradójico fuera ver al Perú como un romance de verano y a España como el marido que nos recoge en el aeropuerto, sin flores y lleno de sospechas."
Respecto a los resultados electorales, nada más apropiado que esta frase de Flaubert, que Vila-Matas cita en su libro.
"La infinita estupidez de las masas me vuelve indulgente para con las individualidades, por muy odiosas que lleguen a resultar."
Mientras escribo estas líneas, mi amigo Daniel Centeno me informa de que en Barcelona, estado Anzoátegui, en el oriente venezolano, el gobernador Tarek William Saab, también conocido como el poeta de la revolución, ha inaugurado hoy la primera plaza en el mundo mundial dedicada al gran Bob Dylan. A paso de vencedores. Forever Young.
http://www.oidossucios.com/noticias/?id=1125

jueves, 20 de noviembre de 2008

noviembre mítico 6


Semana movidita en Caracas. Se avecina una nueva jornada electoral en esta Venezuela excesivamente democrática (Lula dixit). Quizás para compensar estos excesos democráticos, el presidente Chávez ha amenazado con sacar los tanques a la calle si no gana su candidato en Carabobo. Por el mismo motivo unos estudiantes groseramente demócratas han arrancado unas fotos de Nelson Garrido expuestas en la Universidad de Venezuela. Los estudiantes chavistas se han referido a las fotos de Nelson como una "aberración", "abuso", "vejación a la mujer y el hombre venezolano", "apología a la violencia", "portadoras de mensajes diabólicos", "burla de las creencias venezolanas", "dar protagonismo a la violencia sexual" y a la "aberración sexual", y un largo etcétera de acusaciones parecidas. Como se ve, un lenguaje, una perspectiva mental y un enfoque cultural sobrecogedoramente democráta. No sorprende, en esta democracia pantagruélica, que se haya decretado la ley seca desde hoy viernes hasta el lunes. Durante tres días, en principio, no se puede vender alcohol. No sea que por unos tragos de más nos olvidemos de estos ideales que tanto ha costado conseguir. ¡Adidas o muerte!, gritamos hace dos noches en la ONG y brindamos con cocuy por la salud de Fidel Castro acompañados por Frank Castorf. El director de teatro alemán de visita en Caracas no deja de reirse con los carteles que animan a votar por STALIN. Sí, sí, Stalin González es candidato a la Alcaldía Libertador y, además, por si fuera poca la ironía, es un candidato de la oposición, o sea contrario a esta opulena democracia venezolana. Castorf está impartiendo un taller en Río Teatro Caribe, trabajando sobre un texto de Heiner Muller, La Misión. Una obra brillante...

"El pequeño Victor ha estado jugando a la revolución. Ahora regresa al seno de la familia. De regreso a papá con el cráneo lleno de gusanos. De regreso a mamá con su olor a flores podridas. Te hiciste daño, pequeño Victor. Acércate y muestra tus heridas. Acaso ya no me conoces. No tienes por qué asustarte, pequeño Victor. No de mí. No de tu primer amor. Al que engañaste con la revolución, tu segundo y sangriento. Con la que te revolcaste en la acequia durante diez años compitiendo con la plebe. O en los depósitos de cadáveres donde ella cuenta su botín. Huelo su perfume de estiércol de establo. Lágrimas, pequeño Victor. Acaso la amaste tanto. Ay, Debuisson. Te lo dije, es una ramera. La serpiente de partes pudendas bebedoras de sangre. La esclavitud es una ley natural, vieja como la humanidad. Por qué va a acabarse antes que ella. Mira los esclavos, y los tuyos, nuestra propiedad. Toda su vida han sido animales. Por qué van a ser seres humanos porque en Francia está escrito así en un papel. Apenas legible de mucha más sangre que la que se ha vertido por la esclavitud aquí en tu y mi bella Jamaica. Voy a contarte una historia. En Barbados mataron a golpes a un plantador dos meses después de la abolición de la esclavitud. Vinieron a verlo sus esclavos. Se arrodillaron ante él como en la iglesia. Y sabes tú lo que querían. El regreso a la seguridad de la esclavitud. Así es el hombre: su primera patria es la madre, una prisión."

domingo, 16 de noviembre de 2008

noviembre mítico 5


Gracias a Carol López, que me lo regaló por mi cumpleaños, tengo en mis manos Dietario Voluble, el último libro de Enrique Vila-Matas. Lo leo a sorbitos, poco a poco, para que me dure más, para que no se acabe tan rápido. No es fácil. En mañanas nubladas como ésta seguiría leyéndolo, deteniéndome apenas para buscar en la nevera otra cerveza. Me cuesta pero lo consigo. Dejo el libro abandonado en el sofá. Busco retrasar al máximo esa sensación de soledad que sé padeceré al terminarlo. Siento que mientras queden páginas por leer, seguiré acompañado. Intuyo que el bueno de Enrique, al menos uno de sus clones, está aquí, en Bogotá, en el barrio de la Merced, en esa habitación de invitados desocupada que mantengo con la puerta cerrada, por si las moscas. Escribe Eloy Fernández-Porta que “estos rasgos, la rotundidad y la melancolía masculina, explican en parte el interés de la generación de autores (o de lectores añado yo) que tienen ahora treintayalgunos años por la obra de Vila-Matas”. Coincido con Eloy en que “al leer su obra, han (estos autores o lectores) optado por dejar en segundo plano las consideraciones formales sobre la metaliteratura, y prestar más atención al peculiar efecto emocional que produce su tono narrativo”. Me parece muy oportuno este comentario, sobre todo leyendo este párrafo.
“Y es más, me llega de golpe la impresión, a modo de súbito destello, de que cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien: todos somos vulnerables, nos sentimos solos, tenemos muchos miedos y necesitamos mucho afecto. Eso aumenta mi impresión de angustia, aunque paradójicamente la impresión misma termina por revelarse muy feliz y oportuna cuando descubro que le hace sombra a todo, hasta a la pared de la casa de enfrente y al último reflejo del sol, y de paso incluso a cualquier idea de futuro.”
Descubro también en este dietario que Vila-Matas es fan de Antonia Font, este genial grupo de Mallorca que para mí, como para él, componen una música extraña pero de gran fuerza poética. http://www.youtube.com/watch?v=dUOmk6Wjf9Y
Pero es que además, como dice Jesús Ernesto Parra, este hombre es muy divertido. Si una imagen vale más que mil palabras, ahí tenemos esa foto que acompaña estas líneas. Pero como no estoy muy seguro de esa relación imagen-palabras, copio unas palabras, 209 concretamente, para refutarla.
“Es complicado regalar un libro porque muchas personas se fijan sólo en el título de la novela que les ofreces y que creen que contiene un mensaje velado para ellos, y algunos acaban incluso sintiéndose aludidos. Me ha ocurrido varias veces. El día, por ejemplo, en que regalé En busca del tiempo perdido a un amigo que creyó que trataba de indicarle que había hecho siempre el imbécil, que toda su vida había estado perdiendo el tiempo. El día en que regalé El arte de callar, del abate Dinouart, a alguien tan susceptible que pensó que trataba de indicarle que fuera menos charlatán, que hablara menos, sobre todo en mi presencia. El día en que regalé El laberinto de la soledad y el amigo tímido que lo recibió y que llevaba años sufriendo en silencio su condición de solitario casi rompió a llorar porque había creído leer El laberinto de tu soledad. Me acuerdo del día en que regalé Rumbo a peor de Samuel Beckett a una amiga deprimida. Y también el más que inolvidable día en que por equivocación regalé una novela al autor de la misma, que precisamente acababa de mandármela a mi domicilio y entendió, con razón, que me burlaba de él y de su libro.”

jueves, 13 de noviembre de 2008

noviembre mítico 4


Leo en El Tiempo que el Gobierno ha decretado un “acelerado cierre de decenas de pirámides en las principales ciudades del país”. Desconocía de la existencia de estas pirámides. No tienen más de dos mil setecientos años como las egipcias, sino apenas cien. No están hechas de rocosas piedras sino de billetes. No se han construido con el sudor de miles de esclavos sino con la ingenuidad de bastantes ciudadanos. Y es que la tan manida crisis está sacando a la luz todos estos entramados financieros que acaban siendo tan falsos como el dinero del Monopoly (gracias Cassano). El Espectador titula: “El Gobierno decide intervenir operaciones de pirámide DRFE”. DRFE quiere decir dinero rápido, fácil y efectivo. Entregarle los ahorros a esta gente es como apostar a la ruleta. “De eso tan bueno no dan tanto pensé, pero un tío que es policía me convenció de que la empresa era muy sólida y por eso lo hice”, cuenta la joven que había invertido $9 millones, 15 días atrás y esperaba recibir, $18 millones. En este instructivo youtube una presentadora muy lista nos recuerda que lo de las pirámides siempre acaba mal. No es de extrañar que las inventara un italiano…
http://www.elespectador.com/video-historia-de-piramides
Un día como hoy me hubiera gustado levantarme en New York. Así hubiera podido leer el New York Times “falso” que ha circulado por la ciudad y en el que se anuncia el final de la guerra de Irak y el enjuiciamiento de Bush. Lo cuenta Vicente Luis Mora en su blog, http://vicenteluismora.blogspot.com/, y aprovecha para hablar de otros colectivos que se dedican a subvertir los cada vez más previsibles y aburridos mass media. Volvemos al gran Hakim Bey y la necesidad de apostar por el terrorismo poético y el entretenimiento radical.



Hoy ha salido en Nueva York una edición falsa del New York Times. El propio rotativo ha confirmado que ni más ni menos que 1.200.000 ejemplares falsos de su diario se han repartido hoy en la Gran Manzana, incluso algunos de ellos han sido vendidos en los quioscos como ediciones vespertinas o especiales de una las cabeceras más prestigiosas de los Estados Unidos.La portada, como se ve a la izquierda, anuncia el final de la guerra de Irak, está fechada el 4 de julio de 2009, es una crítica al gobierno actual y, de paso, un modo de recordarle a Barack Obama las obligaciones contraídas con el electorado respecto al término de las operaciones militares en el Golfo. El hoax ha sido perpetrado por The Yes Men, una curiosa organización de "impostores", como se definen en su propia página web, dedicados a hacerse pasar por otros o a colar sus elaboradas acciones en los mass-media, como lucha contra el espectáculo informativo desde dentro. Se hicieron famosos cuando se presentaron como miembros de la Organización Mundial del Comercio y anunciaron... la disolución de la entidad. A partir de ahí han seguido haciendo "terrorismo informativo", con una actitud corrosiva, política y no exenta de sentido del humor.Su modo de intervenir en los medios de comunicación de masas nos recuerda mucho a los italianos Luther Blisset, ahora denominados Wu Ming Foundation, que también llevaron a cabo minuciosas operaciones de engaño a los medios de comunicación, reventando, por ejemplo, una edición de la versión italiana de Quién sabe dónde, al presentar como desaparecido un ciudadano italiano inexistente. En un próximo artículo para Quimera hablaremos más a fondo de este grupo y de otros parecidos que existen en Europa.La no existencia es uno de los temas más interesantes y recurrentes de nuestros tiempos. El sujeto contemporáneo parece salido del retrato de Italo Calvino en El caballero inexistente, y sus producciones icónicas responden al mismo principio de puesta en duda -metódica- de la experiencia de vida. "Mi ser", escribió César Vallejo, "recibe vaga visita del Noser". El propio New York Times ofrece un divertido reportaje sobre la hazaña de dos norteamericanos, Dan Mirvish, y Eitan Gorlin, que se inventaron el Instituto de la No Existencia, llegando a colar alguna de sus conclusiones en la campaña electoral. No se lo pierdan.

lunes, 10 de noviembre de 2008

noviembre mítico 3


Los semáforos se mueren en Bogotá. Tienen una vida limitada. Como los replicantes de Blade Runner. Más de siete mil semáforos muertos de golpe, en pocos días, casi el 50% de todos los semáforos de la ciudad. Un holocausto tecnológico. Una plaga bíblica. Un pequeño caos. ¿Podemos vivir sin semáforos?, me pregunto en esta tarde soleada y melancólica en la que la luna aparece a las cinco. Las cinco. A esa hora me gusta pasear por la carrera séptima, y disfrutar de esos minutos de confusión en los que carros, taxis y autobuses circulan en ambas direcciones al mismo tiempo, sin chocar, en una extraña danza contemporánea, ruidosa y metálica. Leo en la prensa local que la Alcaldía se ha tomado en serio la crisis “semaforial”. Cuatro cuadrillas, de ocho operarios cada una, patrullan la ciudad tratando de resucitarlos. Así lo explica el secretario de movilidad de la alcaldía de Bogotá "Desde hace un tiempo teníamos un problema que todos los semáforos terminaban su vida útil al tiempo, y ahora el tema del invierno recrudeció el problema". Y es que el frío bogotano está tenaz. No lo resisten ni los semáforos, unos semáforos que han sido noticia últimamente también por un proyecto de ley que pretende multar a los conductores que compren o den limosna en ellos. Argumentan que eso mejorará la movilidad en la ciudad. Atención, atención, se prohíbe a los conductores participar en “actividades comerciales o benéficas a doscientos metros a la redonda de, semáforos, señales de tránsito, paso a nivel, paso peatonal a desnivel, paso peatonal a nivel, separadores, berma, ciclovías, ciclorutas, estacionamientos, paraderos, todo tipo de puentes y en las zonas destinadas a la circulación de todo tipo de vehículos”, se lee en el borrador. Mientras tanto, los taxistas, siempre adelantados a su tiempo, ya hace rato que circulan como si los semáforos no existieran. Algunos, como el de la foto, han instalado un original retrovisor que les ayuda a moverse por la jungla urbana. Yo, en cambio, estos días camino más de lo habitual, recuerdo más de lo habitual e incluso deliro también más de lo habitual. Así me ahorro los conflictos viales. Camino también con la esperanza de tropezarme con un “paso peatonal a desnivel” o, mucho mejor, con una “berma”, palabra que me suena a fruta tropical pero que según google es:
BERMA. (Del fr. berme, y éste del neerl. breme, borde.) f. Espacio al pie de una muralla entre ésta y el declive del terraplén.
Camino y veo la luna, a las cinco de la tarde.

De replicantes habla Agustín Fernández Mallo en su reciente “Carne de Píxel”

Lo más difícil de narrar siempre es el presente. Su instantaneidad no admite proyecciones, fantasías, desenfoques. Yo no sé si todo aquello existió porque no sé si existe. No sé si son ciertas tus manos [aunque sí sé que verosímiles] bajo la lluvia, y tus ojos como Polaroids [irrepetibles y mostrando más de lo previsto]. Llorabas. Llovía. Quién deja a quién si todos andamos diferidos de nosotros mismos, dejando atrás lo que entendemos para no entender lo insoportable: que cada cual es uno y además no numerable, que vendrán otras, que vendrán otros, que asusta pensar hasta qué punto somos todos intercambiables. Sé que no podré olvidar cuanto vi en tus ojos: el aire ionizado sobre nuestras cabezas, tus manos apretadas [no sé exactamente qué visión pretendían refutar]. Puede que fuera yo quien lloraba, puede que fuera en mí donde llovía. Puede que aún me estés besando, o que aquel martes [por decir un día] jamás haya existido.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Noviembre mítico 2


Esta tarde re-estrenamos en Bogotá HABEROS QUEDADO EN CASA, CAPULLOS!
http://asumetubarranco.blogspot.com/2008/09/una-obra-itinerante-por-cuatro-lugares.html
Aprovecho la ocasión para rescuperar una conferencia de Rodrigo García sobre la relación entre política y arte.

A este tipo no queremos volver a verle

El 6 de noviembre de 2004 participé en Rennes en un encuentro llamado Mises en scène du monde. Me tocaba hablar en una mesa junto a gente de la cultura y gente del gobierno, sobre la puesta en escena y el orden político. Más tarde, durante la cena, una vez finalizado el evento, el director del Teatro Nacional de Bretaña, François Le Pillouër, se acercó a decirme: «mucha gente está entusiasmada con lo que has leído, pero los políticos de la ciudad, no. Me han preguntado por qué te invitábamos y uno me ha dicho: a este tipo no queremos volver a verle». Ya que mi texto para ese coloquio, que transcribo aquí abajo, no tenía título, pensé en aprovechar este deseo de los gobernantes de la región para encabezarlo.
Rodrigo García

Como tenía que escribir acerca de Puesta en escena y orden político, empecé a buscar, anoche, algo que los artistas que trabajamos en la escena podíamos tener en común con los políticos. Me daba un poco de asco buscar coincidencias con esa clase de gente pero me puse a ello y pensé mucho, pensé como tres minutos aproximadamente, una eternidad, detenerse a pensar ciento ochenta segundos seguidos sin que suene el teléfono móvil y finalmente concluí que una cosa que los dos tenemos en común es la mentira; mentir. Es la primera relación que encontré entre estas dos figuras: artista y político. Ambos mienten. Y se mienten a sí mismos.
Los políticos se mienten al decir que mejoran la vida de los demás, cuando realmente trabajan para mejorar económicamente la situación de unos elegidos, y fijaos que hago ya una gran diferencia para empezar: mejorar la vida no guarda relación con mejorar económicamente, una vez que tus necesidades básicas están cubiertas. Por su parte, un grupejo de artistas clama ante la mentira de la clase política y elaboran para sí la siguiente falsedad: alguien tiene que arreglar el gran desarreglo que los políticos han hecho con el mundo y esa misión, en parte, les corresponde. Ciertos artistas creen que están en la escena para desterrar la mentira sembrada por los funcionarios públicos.
Es una actitud ingenua y bondadosa, que nos presenta al artista como a un tipo simpático. A fin de cuentas, los políticos traicionan a la gente que ha confiado en ellos. Y los artistas se traicionan a sí mismos en su ingenuidad. La espectacularidad de la política no es comparable a la del teatro. El espectador que va al teatro paga una entrada elevada generalmente, para reencontrarse con su pasado (el sólo hecho de ir al teatro ya es una afirmación de la tradición). Mientras que el espectador que vota, tiene una mínima esperanza en el futuro. Hablo de ciudadanos que lo son hasta el momento de votar. Luego se convierten en pasivos espectadores de las decisiones de una minoría que se arrima a los gobiernos, que arrima dinero a los gobiernos y espera el beneficio.
El teatro no nos ofrece un futuro, lo digo muy a mi pesar. La política, sí. Y ese futuro es claro: un falso bienestar para unos elegidos en detrimento de millones de personas desnudas. Sacamos entradas de teatro para olvidarnos de lo que hacemos el día de las elecciones. Y lo que hacemos el día de las elecciones es nada menos que autorizar a un grupo de compinches a apartar la miseria de nosotros y llevarla lo más lejos posible: primero a otros continentes y más tarde a los vecinos, elevando por supuesto fronteras, muros reales, con ladrillos y cemento y pedazos de botellas rotas. Desde hace muy pocas horas sabemos que el presidente de los EE UU es el mismo que mandó bombardear allí donde los intereses económicos y de dominio geopolítico dictaban. No es novedad ninguna. _Quién esperaba otra cosa? Le votaron ciudadanos, no personas. La polis ha embrutecido a las personas, la polis ha anestesiado a sus habitantes. _Quién lo diría en la Grecia antigua? No nos tropezamos ya con nadie, porque en la calle deambulamos los traslúcidos. Es cierto que los americanos son seres traslúcidos, pero no es menos cierto que los europeos también lo somos. Podemos demostrar que un americano es idéntico a un europeo y que siglos de historia fueron arrasados por la fiebre del oro. Y la fiebre del oro no nació en América. La codicia es inherente al hombre. Un americano –defiendo– es tan tonto como un europeo, por favor, no nos olvidemos de esto.
De lo contrario en Francia y en mi país, en España, no crecerían como hongos esas extrañas manchas en el paisaje rellenas de edificios aterradores en su sencillez y grandiosidad (me refiero a los metros cuadrados, a la superficie) rodeados, custodiados como fortalezas por parkings y que albergan supermercados y tiendas desproporcionados, fuera de la escala humana: contenedores que intentan ser continentes densos de cines sin películas reales, restaurantes sin comida real, ropa de abrigo sin materiales reales, automóviles de plástico sin una seguridad real, música sin una sola nota real y libros de fast-read apilados a montones y en el hueco recóndito de la estantería bajo la escalera, un volumen de Schopenhauer lleno de telas de araña. Woody Allen pidió el voto en contra de George Bush. Demostración clamorosa de que el artista es un ser ingenuo y sin maldad real. Si pretendía quitar poder a ese loco, más le hubiera valido proclamar a los cuatro vientos que él es un incondicional de Bush. Así cientos de miles de ciudadanos-ligeros-invisibles estadounidenses habrían pensado: si un tipo que hace películas tan asquerosas está a favor de Bush, es que Bush no nos conviene en absoluto. Y no le habrían votado.
Pero fue Britney Spears la que sí hizo campaña a favor de Bush. Y eso ha dado magnos resultados, ya que ¿quién no quiere ser como B. Spears, qué mujer no quiere tener las caderas y la sonrisa de B. Spears y qué hombre no quiere follarse a B. Spears y qué mujer no quiere follarse a B. Spears? Yo no conozco a B. Spears. Si me ponen una foto de esa chica junto a otra foto de otra chica no las distingo, joder. Quiero decir que somos lo que ingerimos. Y lo que tragamos (por la boca y por los ojos y por las orejas), curiosamente, insisto, nos hace cada vez más transparentes, traslúcidos, y nos debilita. Gran parte de la población del primer mundo lucha por controlar su sobrepeso y es sorprendente que a más kilos de grasa, sobrevenga un menor espesor del ser. La acumulación de datos banales no tiene nada que ver con el conocimiento. Esto que llamamos información, debilita.
Me ha molestado que, en la introducción del programa general de este encuentro, comparen al artista y al político por eso comencé diciendo que los dos mentían, que tenían en común ser mentirosos. Pero lo he dicho por rabia y no creo en absoluto en lo que he dicho. Por el alcance de las acciones de uno y de otro. Un artista, con sus mentiras, no mejora la vida de casi nadie. Sin embargo, valiéndose de sus mentiras, cualquier político chafa, arruina, el destino de millones de personas. La democracia se ha convertido en un lugar frío, oscuro y siniestro. En España decimos, para hablar de problemas de difícil solución, que siempre remiten a otra causa: es la pescadilla que se muerde la cola. Para tener gobiernos justos hay que tener un pueblo informado, que sepa lo que elige. Para tener un pueblo informado hay que tener gobiernos justos. Ahora no me pregunten ustedes cómo hemos llegado a tal grado de desorientación. De ahí los gobiernos que nos intentan gobernar: inútiles seres despiadados hijos de la gran puta.
Cuando escribo intentan gobernar es evidente que estoy haciendo mención y hasta un homenaje a todo pequeño núcleo de resistencia. Una persona que trabaja gratis en un comedor popular en Tucumán, provincia de la Argentina, es parte de un pequeño núcleo de resistencia. Ciertos artistas plásticos y de cine y de teatro se atrincheran en sus pequeñas espacios de resistencia. Del otro lado, ningún político puede resistir, ya que su partido lo barrería de en medio en el acto: por tonto y por naif. Y hay gente que pone bombas y quita la vida a otra gente y, aunque ustedes ahora mismo van a empezar a pitarme y a decir muchas cosas que ofenderían a mi madre, esos combatientes de lucha armada real, también constituyen grupos coherentes históricamente de resistencia. Terrorismo es una estúpida sola palabra para definir una multiplicidad de acciones armadas que son irreductibles: no podemos llamar terrorismo a la guerra. Es ruin. La ocupación de Irak es guerra. Y cuando se pasa a cuchillo a un rehén, también es guerra. Pero a algunos les ha dado por invertir los términos. Y llamar terror a lo que les conviene. Y muchos se lo han creído. Ahí tenéis los resultados de las elecciones en EEUU y ahí tenéis cómo los medios de comunicación siguen pegando encima de los acontecimientos las etiquetas que a cada cual le vienen en gana.
Como ciudadano sé perfectamente que me encuentro al límite de mi propia deshidratación y luchando como un salvaje a favor del espesor del ser desheredado, atontado, alejado de la tierra, apartado de la fabricación de las cosas que utiliza a diario, deshumanizado hasta los huesos. No creo que un niño, dentro de poco, pueda entender que una lechuga es un cogollo estupendo que crece de la tierra, que suele tener algún gusano entre sus hojas, que es algo frágil que muchas veces se quiebra entre las manos, algo que hay que lavar con cuidado. Los nuevos habitantes del primer mundo pensarán que una lechuga son hojas cortadas y limpias que nacen en una bolsa de plástico que crece a su vez en un gran frigorífico que contiene a su vez otras bolsas de plástico con tomates del mismo tamaño todos, rábanos que ya no pican en la boca, y pedacitos verde oscuro de una cosa llamada desde tiempos inmemoriales espinacas. Y no encontrarán la relación entre conseguir la verdura y hacer un mínimo esfuerzo. Los productos envasados se heredan, no tienes que luchar, trabajar la tierra ni esperar por ellos. Llegan solos. Pues estos chicos y chicas, los de la lechuga en bolsa lavada y cortadita, sin gusanos, son los que van a elegir en un futuro muy cercano a cada nuevo primer ministro, siguiendo el dictado de la moda, la velocidad y una falsa idea de bienestar. Como algo positivo, debo augurar que ya no tendremos atascos porque en nuestra ligereza flotaremos y bajaremos a las ciudades las horas que hagan falta para reafirmarnos como seres productivos, es decir, gente que maneja información y que no toca prácticamente nada con sus manos a lo largo del día, personas sin ninguna relación con la literatura y con el lenguaje cada vez más mermado: nosotros empeoramos nuestra lengua cada día y ocupamos idiomas milagrosos, como el castellano, en asuntos irrelevantes. Y si multiplicas el vacío de cada día por toda una vida, el resultado es tu aparición en el mundo como el único animal que pisa y no deja huella.
Cuando digo que como artista soy consciente de esta realidad decepcionante, no me destaco como un ser más sensible o perspicaz que otros; mejor me veo como un cándido que tiene que saber llevar este tipo de cargas cual núcleo de su pasión artesanal: soy un artesano en llevar la contraria, en generar malestar y a la vez destellos de belleza y me siento obligado a confundir. Para certezas, ya sabemos lo que hay: está la televisión, las políticas de Danone y Coca Cola, el sistema de educación y cualquier cosa que se pueda poner de moda durante tres días seguidos: no importa si se trata de una zapatilla, un cantante o un falso escritor. La certeza empequeñece y si ya os aburro repitiendo y repitiendo que hemos perdido espesor, que somos el animal que pisa y no deja huella, puedo cambiar de tercio y afirmar que junto a nuestra densidad humana también se nos ha extirpado el misterio. Para empezar te anestesian. Funcionas años como ser anestesiado. Y cuando despiertas sientes que falta algo en tu percepción de la realidad: te han quitado el misterio. Una sociedad sin misterio puede que exista y me importa más bien poco. Pero cada hombre debe llevar su secreto como algo sagrado.
La religión fue un impulso erróneo para desarrollar una parodia de misterio, pero al menos fue algo. Una vez perdida la religión, el misterio podíamos buscarlo en nuestra tradición: hay ciertas maneras de encender el fuego, de preparar arroz con leche en Asturias, en el perolo de cobre de toda la vida, que nunca se lava con Fairy sino con ceniza del fuego donde se cocinó, y ese arroz con leche solamente lo hace una persona y al morir, otra, que lo aprendió de aquella. Ya no nos queda nada del misterio religioso (que personalmente no reivindico en absoluto), ni tampoco del misterio ancestral, de la tradición (que como inmigrante e hijo del desarraigo tampoco puedo defender y menos perpetuar, ya que no la he vivido). Sin embargo, he pensado que hay una oportunidad para la poesía. Y volvemos con las diferenciaciones: cuando, como artista, entrego poesía y confusión en una sala de teatro, algo de mí se revela como ruin y engañoso. Pero cuando consigo un instante de poesía en mi vida cotidiana, me abandono a derrocharlo y poner manos a la obra en la creación de uno nuevo. La capacidad poética está en el hombre y hay que entrenarla. Es más importante compartir un momento real de poesía en mi vida cotidiana con otra persona, que hacerlo en el teatro con miles de desconocidos a lo largo de varias representaciones, ya que esto último se enmarca siempre dentro de lo ficcionado. En cambio, una acción real mía puede modificar la conducta del que camina a mi lado. Por supuesto aquí hablo de poesía nuevamente asociada al término resistencia. Poesía es todo lo que a vosotros no os gusta ni os parece bien. Poesía es lo que predicáis y jamás hacéis. Es lo que os regocija cuando está en el arte (o sea, dentro de una vitrina) y os asusta mortalmente en vuestras quirúrgicas vidas reales. Seres incapaces para la poesía, deberíais marcharos ahora de esta sala.
Yo sostuve una gran esperanza. Encontré fuerzas extraordinarias para crear sin respiro, sin darme cuenta de que el trabajo era titánico para un tipo como yo. Ahora ha llegado el momento de la desazón, la duda y el temblor. No encuentro, por mucho que busque, ninguna relación entre mi obra y la mejoría de un mundo enfermo. Descreo profundamente de los que pagan para ver mis creaciones: personas arrastradas por la moda, gente que tiene problemas graves del tipo: se me rompió el macintosh, o cosas por el estilo. Trabajo para una nueva generación de europeos que olvidó las secuelas de la guerra, gente con calefacción en casa e insisto: grandes problemas que me hacen reír. Es difícil respirar en el microcosmos de la abundancia y de la insatisfacción continua. Hay abundancia de sombras. De quimeras que se compran con dinero. Y yo digo que son muy pocas las cosas que nos pueden rescatar del tedio y el letargo que se pagan con la Visa. Finalmente me siento parte, engranaje, de una gran máquina lavaconciencias. Yo lavo mi conciencia con mi discurso inconformista y el público hace lo propio, y juntos, creador y su público, no hacemos más que engrasar la misma rueda que nos está aplastando.
Ya conocéis el Eclesiastés: todo tiene su tiempo bajo el sol. Pues hay un tiempo para hablar y otro para callar. Este coloquio me ha pillado justo en el inicio de mi tiempo de callar. Pero me había comprometido meses antes. Y os pido disculpas por traer de mi aldea en Asturias tanto nubarrón y tanta niebla a esta Bretaña gris y entristecida un poco más si cabe por esta clase de encuentros.

martes, 4 de noviembre de 2008

noviembre mítico


Según me cuenta mi amiga Elis desde Barcelona, circula un extraño rumor sobre mi persona entre ciertos exbecarios-vividores de la administración catalana. La leyenda empezaría en Miami donde, cansado de los trabajos de burgués-low-cost a los que tuve que dedicar parte de mi tiempo (azafato en ferias de Golf, chofer para empresarios españoles, camarero en sucedáneo de bar de tapas, etc.), en una de esas absurdas noches mayameras, conocería a lo que algunos llaman un cazatalentos. El tipo, sin duda abrumado por la sombra de las palmeras y por la de las tetas operadas de las patinadoras con perrito de Lincoln Road, vio en mí, a pesar de mi indudable aspecto ario, al mismísimo David Letterman latino (es lo que tienen las drogas de diseño, te llevan a otra dimensión) y me ofreció convertirme en presentador de televisión. Obviamente mi primera reacción fue la de mandarle a la mierda, a él y a Gloria Estefan, pero el tipo, como buen cazatalentos, era inasequible (¿qué diablos querrá decir inasequible?) al desaliento, y durante varios días me persiguió por las calle de Miami Beach a bordo de su monopatín eléctrico, en el mejor estilo Marichalar. Por supuesto, dada mi precaria situación financiera de la época, y dada mi incluso más precaria situación anímica (recuerdo como me afectó que algún gringo situara a España entre Honduras y El Salvador), caí rendido al poder del tío Sam y, sobre todo al embrujo del dólar, que en aquella época, año 2001, era aún una moneda seria y a nadie se le ocurría, como ahora, pronosticar que sería sustituía por el Amero. En fin, supongo que el resto es lo habitual: un programa de chismes en Univision, una tertulia tipo Oprah-Winfrey a media tarde y de ahí, gracias a la magia del cable, a la prestigiosa televisión catalana. Me imagino a uno de esos dirigentes de TV3 tan preocupados por la identidad catalana (sí, esa que estudia Scarlet Johanson en la bochornosa película de Woody Allen) ¿qué hace un Caellas haciendo tele-basura en Miami? Vamos a ficharlo. Unas llamadas y listo, al poco tiempo, como buen hijo pródigo, regreso a casa y presento un programa sobre Emprendedores, ¿sobre qué sino?, ¿se os ocurre un programa más catalán que éste?, emprendedores como yo, gente con madera de emprendedor, “gente como la que ha levantado este país”… La leyenda no explica por qué me cambié el nombre pero, obviamente, es mucho más adecuado para un presentador llamarse Lluís que Marc, sobre todo en previsión del previsible, y valga la redundancia, salto a la televisión española, principal objetivo de todos los presentadores/as catalanes/as, habidos y por haber. ¿No se lo creen? Yo tampoco. Por las dudas, dejo el video que dio origen a todo este desvarío. http://www.tv3.cat/videos/654599

La realidad, o la ficción, vete tú a saber, es que llevo varios días encerrado en casa, a refugio de la incansable lluvia bogotana, sumergido en 2666, la colosal novela de Roberto Bolaño. Tal vez tenga miedo también…

¿A qué tenía miedo Ivánov?, se preguntaba Ansky en sus cuadernos. No al peligro físico, puesto que como antiguo bolchevique muchas veces estuvo próximo a la detención, la cárcel y la deportación, y aunque no se podía decir de él que fuera un tipo valiente, tampoco se podía afirmar, sin faltar a la verdad, que fuera una persona cobarde y sin agallas. El miedo de Ivánov era de índole literaria. Es decir, su miedo, era el miedo que sufren la mayor parte de aquellos ciudadanos que un buen (o mal) día deciden convertir el ejercicio de las letras, y sobre todo, el ejercicio de la ficción en parte integrante de sus vidas. Miedo a ser malos. También, miedo a no ser reconocidos. Pero, sobre todo, miedo a ser malos. Miedo a que sus esfuerzos y afanes caigan en el olvido. Miedo a la pisada que no deja huella. Miedo a los elementos del azar y la naturaleza que borran las huellas poco profundas. Miedo a cenar solos y a que nadie repare en tu presencia. Miedo a no ser apreciados. Miedo al fracaso y al ridículo. Pero sobre todo miedo a ser malos. Miedo a habitar, para siempre jamás, en el infierno de los malos escritores. Miedos irracionales, pensaba Ansky, sobre todo si los miedos contrarrestaban sus miedos con apariencias. Lo que venía a ser lo mismo que decir que el paraíso de los buenos escritores, según los malos, estaba habitado por apariencias. Y que la bondad (o excelencia) de una obra giraba alrededor de una apariencia. Una apariencia que variaba, por supuesto, según la época y los países, pero que siempre se mantenía como tal, apariencia, cosa que parece y no es, superficie y no fondo, puro gesto, e incluso el gesto era confundido con la voluntad, pelos y ojos y labios de Tolstói en un tapiz quemado por el fuego de la apariencia.

viernes, 31 de octubre de 2008

Octubre incierto 8


Ceno con Alberto Soria y Nelson Garrido en el Mesón de Andrés. Es sin duda el mejor restaurante de cocina española (y seguramente de todas las cocinas) de Caracas. Comer en el Mesón con "el profesor" supone, además, degustar los mejores platos de la casa, servidos por su propio dueño que se esmera en ofrecernos una velada única. Durante la cena Nelson me cuenta lo bien que le han ido los consejos de Alberto para superar su reciente separación. Con varias copas de vino encima nos damos cuenta de que Alberto se parece cada día más a Balzac (la foto, del propio Nelson, lo atestigua). Al mismo tiempo, una señora se acerca a la mesa y lo saluda efusivamente. Lean sus libros, nos comenta, es un genio. Ya lo sabemos, le respondo yo. Su editor, Ulises Milla, también lo sabe. La semana que viene se presenta "Con los codos en la mesa", el tercer libro que publica Balzac-Soria en menos de un año. Después de "Permiso para pecar" y de "Mi whisky, tu whisky, el whisky", nos llega este tercer volumen que espero poder saborear pronto.
Rescato de mi computadora una reseña que escribí de "Permiso para pecar" en la Revista 21. Como fue una revista que casi nadie leyó, lo adjunto aquí para los curiosos.
La cocina como teatro
Hedonismo: doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida.

Alberto Soria es un hedonista irredento. Busca el placer en una de las actividades de la vida que por lo menos tres veces al día llevamos a cabo: alimentarnos. Pero el placer que busca Soria no cae del árbol como el mango maduro sino que hacen falta ciertas estrategias para encontrarlo. De ahí la necesidad de tener en casa un ejemplar de “Permiso para pecar”, un libro que además de útil es un alimento para la inteligencia, porque a ésta no le basta con las recetas que salen en el periódico.

Se nota que Soria lleva años alimentándose bien. Su buen carácter nos lleva a Moliere, “cuando he comido bien, mi alma todo lo resiste”, y su serenidad a Shakespeare, “el alcohol estimula el deseo pero estorba en la función”, citas que el autor esparce como especias en una ensalada literaria que intuimos no ha necesitado de las 6 personas de las que dice un cocinero alemán son necesarias para prepararla.

“Permiso para pecar” es un libro que se bebe a sorbitos, lentamente, para tener más tiempo para disfrutarlo. Alberto Soria sabe que aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno” es una de las tantas falacias con las que nos quieren acelerar la existencia. Por eso su libro se lee a fuego lento al igual que sus almuerzos exigen sobremesa. La prisa mata y la buena cocina, como las buenas conversaciones, no tiene hora límite.

Alberto Soria es un gran seductor. Seduce con inteligencia porque “los afrodisíacos se cocinan en la mente, desde hace mucho tiempo”. En épocas como la actual, en la que los niños, de mayores, quieren ser chef, Soria nos recuerda que para hacer un buen papel en ese teatro personal en que se ha convertido la cocina no basta con comprarse un delantal. “Permiso para pecar” regala consejos que tanto sirven para una comedia bufa como para una tragedia griega. La vida es puro teatro y la cocina es hoy en día el lugar más chic para representarlo.

En un país de escasa cultura y tradición vinícola, hacen falta libros como éste para aclarar ciertos conceptos que podrían parecer obvios pero que muchos se empeñan en saltárselos, como la diferencia entre temperatura ambiente y temperatura caliente, y para dejar sentadas ciertas reglas que no es conveniente romper si no se tiene el conocimiento para ello. Tampoco queremos pecar de optimistas, aunque nos den permiso, y este imprescindible libro no impedirá que algunos sigan bebiendo etiquetas en lugar de buenos vinos mientras otros comen a oscuras o tumbados en un sofá porque su revista favorita de tendencias les ha dicho que eso es lo que se lleva en Berlín. La cultura de la apariencia y el esnobismo están demasiado instalados en el disco duro de ciertas clases sociales.

“Permiso para pecar” es, en definitiva, un libro sobre la buena vida, la que, en buena lógica, todos deberíamos aspirar a vivir. En su presentación, hace unos meses, en la librería Alejandría III, pudimos constatar que Soria seguramente vivirá muchos años ya que no le faltan ni vino ni buenos amigos. Los que estuvimos allí estamos de acuerdo en que la gente sin placer nos parece muy peligrosa. Buen provecho.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Octubre incierto 7


Voy caminando por Chacaíto y me topo con un trabajador de la limpieza. Lleva una franela naranja, por tanto trabaja para el Municipio de Chacao. Barre con cierta parsimonia. De repente, recoge un par de botellas de vidrio del suelo, mira a ambos lados, y, ante la falta de testigos, las lanza a un patio interior de un domicilio privado, en donde caen y se rompen en mil pedazos. El trabajador de Chacao vuelve a su escoba y sigue barriendo. Un ejemplo de lo que es Caracas en estos días. Un basurero sin orden ni concierto. Despelote total. Un gobierno que quiere solucionar los problemas del mundo pero que no consigue ni siquiera recoger la basura de su ciudad capital. En el almuerzo un amigo me cuenta otra anécdota reveladora de este estado de ánimo general: si Chávez hace lo que le viene en gana, los demás también podemos. Es Semana Santa. La tradición, en esas fechas, para los creyentes, es visitar los siete templos. Dos señoras de clase media van por el cuarto templo. A una de ellas le entran ganas de ir al baño. Entra en uno cercano y sale corriendo al poco tiempo. Sube a un taxi que nos vamos, le espeta a su amiga. Ya en el carro, la amiga le pregunta qué le sucedió en el baño. Me encontré un celular y se lo quiero regalar a mi hijo, le contesta impávida. Celular mata templos. Si Dios no existe, todo está permitido, leíamos en los Karamazov. Sin embargo, en Chacao, no se les ha ocurrido mejor idea que ponerle una estatua a Juan Pablo II (Una estatua que ahora mismo está rodeada por la propaganda de Chávez y el PSUV). In God we trust. Hablando de creencias, leo en El País que un joven marroquí de 18 años se ha pasado un mes y medio en la cárcel por escribir "Dios, Patria y Barça" en lugar de "Dios, Patria y Rey", en lo que ha sido considerado una gravísima afrenta al rey Mohammed VI. Increible. Si hubiera puesto "y Real Madrid" aún se entendería...
http://www.elpais.com/articulo/internacional/libertad/provisional/chaval/marroqui/escribio/Barca/vez/Rey/elpepuint/20081029elpepuint_11/Tes
Más tarde, en una de las habituales colas de la autopista, me fijo en un gigantesco anuncio: Misión Babilonia. Me quedo un rato pensando si será un nuevo programa social del gobierno, que consista quizás en crear una réplica del paraíso terrenal en Catia, pero miro con más detalle y en la letra pequeña pone "con Vin Diesel", y no, tampoco es una película de la Villa del Cine, porque en ese caso la protagonizaría Sean Penn o Danny Glover, que como todo el mundo sabe son auténticos revolucionarios. Acabo el día en una librería buscando alguna novela de un joven autor local pero me topo con "Parménides", de César Aira. Leo el primer párrafo y no me queda otra opción que comprarla. La leo completa en el trayecto Caracas-Bogotá. Estupenda lectura.

"Esta es la historia triste y fatal del escritor Perinola, que vivió a comienzos del siglo quinto antes de Cristo en una colonia griega de la costa italiana del sur. Cuando empezó la historia, aunque ya estaba empezando a dejar de ser joven, era un escritor joven, una promesa como suele decirse; no había gran cosa en la que basar la promesa, pero con poco alcanza, y hasta con nada, si lo que se promete es algo tan inverificable como la poesía. En realidad no había escrito casi nada, y lo habían leído menos, pero eso no significaba que la consideración (un tanto ambigua además) en que lo tenía un puñado de entendidos o supuestos entendidos en poesía careciera de todo fundamento. A veces se dan casos de adivinación social, que suelen entrar en la categoría de profecías autocumplidas. Eso puede deberse a que son tan escasos los escritores buenos que cuando aparece uno, entre mil malos, casi no necesita escribir para que alguien se dé cuenta. Y además está el hecho de que las falsas adivinaciones o las promesas que no se cumplen no se toman en cuenta."

martes, 28 de octubre de 2008

Octubre incierto 6


Iba hoy a escribir de otra cosa pero me he encontrado con esta noticia en El País con la que me he reído mucho. La acompaño con una de las memorables portadas de El Jueves, la revista preferida de la Familia Real.
Por cierto, en el dicionario de la Real Academia de la Lengua se define CRÁPULA como hombre de vida licenciosa...

http://www.elpais.com/articulo/espana/alcalde/Puerto/Real/tilda/rey/crapula/deleznable/elpepuesp/20080424elpepunac_2/Tes

El alcalde de Puerto Real tilda al rey de "crápula" y "deleznable"

La Audiencia Provincial de Cádiz abre un expediente a José Antonio Barroso, de IU, por estas declaraciones

La Fiscalía de Cádiz ha abierto un expediente al alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, de IU, después de que llamara "crápula" y "corrupto" al Rey Don Juan Carlos I y a su padre en el aniversario de la República, el pasado 14 de abril, según informa un diario local gaditano. El expediente se encuentra en "fase de estudio" para ver si Barroso ha incurrido en algún delito tras sus declaraciones, ha señalado la fiscal jefa de la Audiencia, Ángeles Ayuso.

El pasado 14 de abril, durante el aniversario 77 de la II República, el regidor afirmó entre otras cosas que "el Borbón es hijo de un crápula. El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que su padre fue. Afecto al golpe de estado, despreciado por el tirano, al que reiteradamente le solicitó su incorporación al ejército faccioso. El Borbón es hijo de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa".


Barroso, que lleva más de 20 años al frente del consistorio, ha ratificado, en una entrevista telefónica con ELPAÍS.com, algunas de las frases de su alocución a pesar de que "no hubo medio acreditado" que grabara sus palabras. "Lo que yo dije lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo", ha dicho el edil, quien ha agregado que sus acusaciones "no son injurias".

El regidor se ha considerado sorprendido por la repercusión de sus palabras. El asunto, a su juicio "se está complicando en exceso", aunque las posibles consecuencias "en absoluto le preocupan". "Me parece que hay que romper ese manto de silencio que envuelve a la monarquía. El rey es un funcionario público, que hay que someter a las mismas exigencias que al común mortal", dijo el también diputado provincial.

En los festejos republicanos el edil señaló que "si los medios fueran capaces de reproducir esto, yo me someto a la exigencia jurídica del sistema para demostrarlo o no. El Rey señores, porque su procedencia lo es, es corrupto". Y fue más allá para pedir "echar" a Don Juan Carlos, "al Borbón, aunque no lo colguemos con los intestinos de los obispos, lo tendremos que echar".
Barroso también se quejó de que no se pueda "imputar" al Rey. Y puso un ejemplo. Si el Rey, dijo atropella a una joven y esta muere, el monarca "quedaría sin el obligado castigo como resultado, por ejemplo, de un hecho que tiene que ver posiblemente con su acostumbrada vinculación etílica".

jueves, 23 de octubre de 2008

Octubre incierto 5


Desde el mes pasado colaboro con la revista Cartel Urbano, http://www.cartelurbano.com/xpose/, una revista mensual que recoge un poco la movida cultural de Bogotá. Adjunto el artículo de este mes.

GUÍAS PARA VIAJEROS SIN COMPLEJOS

Hay países sin representación en la ONU, países que no participan en los Juegos Olímpicos y que no tienen equipos en la Champions League. Son países tan nuevos que cuesta situarlos en un mapa. Las aerolíneas de bajo coste aún no han descubierto su potencial turístico. No se ha hecho un programa “Wild On” sobre esas tierras. Gracias a unos intrépidos australianos que, cansados de dar vueltas al mundo sin encontrar nada nuevo, decidieron crear las “Jetlag travel guides”, ahora sabemos de la existencia de Molvania, San Sombrero o Phaic-Tan.

Molvania (una tierra a la que no llegó aún la odontología moderna) es un país situado en algún lugar del este europeo, en esa turbulenta zona donde mensualmente nacen nuevos países como Kosovo, Osetia del Sur o Abjasia. Entre sus atractivos turísticos, Molvania se siente orgulloso de albergar en su seno al reactor nuclear más viejo de Europa y a unas grandes llanuras que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad por ser un lugar significativamente monótono. Cabe destacar también que el molvanés, el idioma local, tiene cuatro géneros: el masculino, el femenino, el neutro y un sustantivo común para quesos. Finalmente, en el apartado económico, destacan las exportaciones de heroína de baja graduación y de escupideras.

San Sombrero (un país de carnavales, cocktails y golpes de estado) se localiza en algún lugar de Centro América y el Caribe. San Sombrero está considerado uno de los países con mayor porcentaje de población lectora. Eso se debe a una campaña gubernamental, llevada a cabo por alguno de los diecisiete presidentes que ha tenido en tan solo diez años, que deportó a más de cincuenta y tres mil analfabetos a Haití. En el apartado lingüístico, a pesar de ser un país hispano parlante, se ha desarrollado el dialecto sansombrerino que combina la gramática española, la pronunciación portuguesa y la manera de hablar, a gritos, indígena.

Phaic-Tan (un país de insolaciones y agujetas) debemos buscarlo por el sudeste asiático. El rasgo más destacado de los habitantes de Phaic-Tan es su superstición. La guía señala hasta seis mil números distintos de la buena suerte y solamente dos, el 3 y el 6, de la mala suerte. Se trata de un país con unas peculiares normas viales que obligan a los carros y a las motos a circular por la izquierda dejando libre elección a camiones y busetas. Tocar la bocina es obligatorio a la hora de acelerar, frenar, girar a derecha o izquierda, arrancar o detenerse. La guía recomienda a los turistas abstenerse de circular o, en caso de hacerlo, alquilar un auto blindado y una escolta policial.

Molvania, San Sombrero y Phaic-Tan son los tres primeros ejemplares de las Jetlag guides, una iniciativa de los australianos Santo Cilauro, Tom Gleisner y Rob Stich. Parodia de las inefables Lonely Planet, su lectura confirma los absurdos del turismo contemporáneo, siempre en busca de lugares exclusivos e insólitos. Repletas de humor (los autores afirman que, de sus numerosos viajes, lo único de lo que están seguros, es que nunca van a encontrar a nadie interesante en un hotel de cinco estrellas), estas guías nos pueden ayudar a la hora de elegir nuestro próximo destino para las vacaciones. Las guías se consiguen en Amazon en inglés y, camufladas entre las guías “serias”, sus correspondientes traducciones al italiano y al francés. Hasta el momento, con la curiosa excepción de un ministro inglés que argumentó que la guía de Molvania sólo iba a aumentar los prejuicios hacia los países del este europeo, parece que el resto de implicados se lo han tomado con buen humor.

lunes, 20 de octubre de 2008

Octubre incierto 4


Jornada venezolana en Barcelona. Por la mañana me acerco a la Casa América de la calle Córcega, un apartamento de l'Eixample reconvertido en sala de exposiciones. Allí se exhiben las fotografías de Lurdes Basolí, http://www.lurdesbasoli.com/, una joven fotógrafa catalana que ha recorrido Venezuela en busca de momentos, situaciones, imágenes que expliquen algo de una realidad social compleja, muy distinta de la que imagina la trasnochada izquierda europea. Además de fotografías, el visitante puede gozar con algunos de los brillantes monólogos televisivos del comandante bolivariano y de una instalación con los inefables chavecitos made in China que pude adquirir en Caracas antes de que se acabaran las existencias. Más información en el siguiente link: http://pacoelvirafoto.blogspot.com/2008/09/barcelona-la-ciudad-de-la-fotografa.html

Por la tarde me tomo un café con Fedora, una venezolana que decidió dejar un rato su país y abrirse a todo lo que una ciudad como Barcelona puede ofrecer al extranjero. Tan encantada está que incluso quiere aprender catalán... Me encuentro también con Diómedes Cordero, profesor de la Universidad de los Andes, quien me confiesa que, básicamente, dedica su tiempo en Barcelona a hacer nuevas amistades. Curiosamente, y a pesar de ser de Mérida-Venezuela, o justamente por eso, considera que Barcelona es una ciudad muy provinciana. Por la noche recibo un correo de mi alto pana Leo Campos, solvente futbolista, prometedor escritor y futuro padre, que nos adelanta en su blog http://mijaragual.blogspot.com/2008/10/de-las-edades-del-sexo-historia-pseudo.html un retazo de la novela inédita (aunque por poco tiempo...) Las edades del sexo: historia pseudo porno de un muchacho de pueblo
15 Vs 28 (apropiar es invadir o viceversa)

Se hacía el dormido, o trataba de dormirse, pero es que las nalgas de su prima, una prima que venía no sabía a cuenta de qué, que era más bien algo así como prima de su papá o una amiga de la infancia de su papá, pero que en todo caso era lejana, estaba de vacaciones en casa porque ella era de Upata y él de Guri, pero ahora vivía en Ciudad Bolívar, donde hace más calor y las cosas son más cercanas, más pobres, más feas. Y era época de vacaciones o ella se acababa de divorciar de su marido que la maltrataba, le pegaba en público y le daba nalgadas delante de sus amigos y una vez hasta se atrevió a arrancarle la blusa delante de todos los que bebían en su casa y después se puso a reír y le gritó que se fuera al cuarto inmediatamente y se pusiera otra maldita blusa y que si no le gustaba que se largara y eso fue lo que hizo y por eso estaba ahora durmiendo a su lado, con las dos nalgotas lisas y tibias casi envolviéndolo, quitándole el sueño que, generalmente, no le faltaba.

Lo primero que hizo fue abrazarla. Y tocar, poco a poco, porque no veía nada, pero sí escuchaba: escuchaba su respiración y sentía cómo su pecho se levantaba cada vez más, un poco más alto, con más fuerza y con mayor rapidez, y eso era sinónimo de algo que podía percibir como unas ganas. Luego la besó, o la olió primero y después la besó, por la cabeza: ella estaba de espaldas a él y se volteó y lo colocó sobre sí y comenzó a hablarle tan bajito que él no entendía la mitad de sus palabras, pero extrañamente se encontraba allí, sobre esas tetas desnudas, unos senos más bien pequeños, pero consistentes y llenos de pecas, aunque él, con la luz apagada, no podía verlas bien.

Ninguno descubría la edad del otro, pero era evidente que había una gran diferencia, quizá fue esa la razón de que su abuela decidiera que Carlita, la prima, dormiría con él y no con el tío: no mijo, qué va, yo sé cómo terminan esos cuentos, y mi casa no es hotel de naiden, no, no, no me jodan, coño, no señor. Y ahora él encima absorbiéndole los pezones marrón claro, elevados, porosos, cilíndricos y gordos, y esa aureola enorme y un poco más oscura que era casi todo el seno y los presentaba como el pináculo de una noche calurosa –el ventilador estaba dañado– pero estremecedora. Literalmente estremecedora. Y tocando sus muslos, sus nalgas, su espalda, sus pies, su abdomen flácido, como de gelatina blanca, su cuello, sus orejas, la rayita del culo, la pepita del culo o esa vaina que está allí y que él siempre había llamado el nies, o el niéjel, porque ni es el culo ni es la cuca; esa zona donde están los músculos del suelo de la pelvis, donde el esfínter es capaz de apretar si se le activa violentamente. Y lo hacía como si nada, como si estuviera acostumbrado, o era eso lo que quería creer, porque para ella era evidente su inexperiencia en todo, aunque sentía algo que la encantaba.

Carlita se sacudió con ímpetu, estaba ardiendo, arrancó la franela con la que dormía, también sus pantaletas y abrió sus piernas en tijera para que el primito chupara lo que quisiera. Era como un pequinés faldero y correlón al que no terminan de salirle los dientes. Y él no sólo chupó lo que quiso, sino que evaluó la situación con su mirada y esperó el tiempo justo para metérselo adentro, bien adentro, y comenzar a bailar un calipso afortunado que recordó de una fiesta de la noche anterior, lo que pareció enloquecer a su prima, que comenzó a gritar y a revolverse sobre las sábanas, apretando sus manos –él podía jurar que le vio brotadas las venas– sin importar que su abuela durmiera en el cuarto contiguo y que su tío, seguramente, estuviera espiando desde la ventana.

La cuca de Carlita era la vaina más recargada que hubiese podido imaginar. Tenía pelos por todos lados, un pelambre negro oscuro, denso, abundante, incluso desde el nies, o el niéjel, casi hasta el abdomen, y un olor como a ácido de batería que salpicaba a veces sobre su rostro. Estaban en lo que ella le llamó vuelta canela (un nombre tan ridículo como innecesario) que no era otra cosa que sexo oral mutuo, simultáneo. Él se cansaba, ya le había metido la almohada en la boca al menos tres veces. Ahora se hacía paso entre esa especie de crin enorme con sus dientes, abría los labios de la vulva con los dedos medio e índice, e introducía su lengua e imaginaba que era otra vez un calipso de furia el que sonaba y se ponía a moverla tratando de imitar la mecha de un taladro, y ella no aguantaba, quería gritar pero se frenaba, sentía que el ácido de batería era el de la boca de su primito, que la estaba quemando por dentro y que su cuerpo debía andar por los 44 o 45 grados centígrados y por eso estaba a punto del delirio, y los muslos le temblaban, y veía o sentía cómo ahora él le daba nalgadas, pero no como las de su ex marido, que le pegaba en público, sino unas nalgadas que le sacudían hasta las pantorrillas y eso también le gustaba. Tomaba su pene con unas manos débiles y jugaba a las formas, una horqueta, un caño, lo sacudía hasta quince o veinte veces mientras veía luces o estrellas o neuronas incendiadas, y lo sobaba y decía, primito, primito, qué rico, ay, ay…

domingo, 19 de octubre de 2008

Octubre incierto 3




Rescato un texto que escribí hace unos años relacionando el "Miranda en la Carraca" de Michelena con el "Miralda en la Carraca" de Nelson Garrido. Apareció en un número de Platano Verde, sí, esa estupenda revista venezolana de la que no se sabe si existe, si se suicidó o si vivirá eternamente.

MIRALDA EN LA CARRACA

¡Bochinche!, ¡Bochinche!, esa gente no sabe sino de bochinche, dejó dicho Francisco de Miranda sobre sus compatriotas. Ahí lo tienes, inmortalizado por Michelena, recostado en un camastro parecido a éste en el que, casi doscientos años después, reposas tú, Antoni de Miralda, en esta improvisada Carraca en la que te ha encerrado esta mañana el mariscal Garrido, el cabecilla de la ONG, la Organización Nelson Garrido. ¡Cuánta razón tenía el general Miranda!, piensas mientras aguantas estoicamente la sesión de maquillaje. No se toman nada en serio estos venezolanos: hacen santos a los malandros, colocan mujeres semidesnudas en las latas de cervezas, escriben proclamas revolucionarias en las bolsas de las caraotas y le dan el premio Nacional de Artes Plásticas a un fotógrafo que muestra a la virgen asesinando al niño Jesús. ¡Qué poca seriedad!

“¡Ay, mi hijo!, ¡eres todavía muy chico para comprender!, ¡alguna vez tendrás que irte lejos!, ¡alguna vez regresarás triunfal!”, proféticas palabras paternas que con 21 años recordó Miranda recién desembarcado en Cádiz y recordaste tú recién llegado a París. Huíais ambos de provincianismos coloniales y dictaduras represoras. Sabíais que sólo a través de las luces y el arte podía uno hacerse cosmopolita y elevarse por encima de la oscura mediocridad dominante. Para cosmopolita tú, Miralda: un año te ganas el premio al Caganer del año y al siguiente te conviertes en la reencarnación del prócer venezolano por excelencia. Ahora entiendes tu antimilitarismo. Ya luchó Miranda en demasiadas batallas. Combatió con el Ejército español y contra él. Luchó por la Revolución Francesa y los mismos revolucionarios casi le guillotinan. A modo de penitencia por tanta batalla, dos siglos después, tú recorriste incansable las calles de París cargando un soldado de plástico. Bajo el Arco de Triunfo de la plaza de la Estrella de París te preguntaste quién sería ese Miranda que comparte pared con los generales franceses de la Revolución. Como te quedes mucho tiempo más en esta Carraca, igual inmortalizan tu nombre en el Paseo de los Próceres de esa Caracas que tanto te gusta.

Tumbado en este infecto camastro, recuerdas aquél París de los 70 en el que preparaste un Ritual en Cuatro Colores, utilizando los tres de la bandera venezolana ideada por Miranda, rojo, azul y amarillo, más un verde que te quiero verde que el primer criollo de dimensión universal tal vez perdió en una de esas noches en la que se dejó imbuir por las exquisitas experiencias sensoriales del sexo y la comida. En Amberes presentaste A la taula i al llit al primer crit (a la mesa y a la cama al primer grito) y, sin saberlo, se lo dedicaste a este seductor que no necesitó un segundo aviso para meterse en las camas de media Europa. Al igual que tú, Miranda fue un artista adelantado a su tiempo. Un artista conceptual que, con maneras exquisitas y temblado pulso, retiraba de cada una de sus amantes un pelo de su vello púbico, que guardaba con afán de coleccionista de obras de arte ¿En que Bienal de Arte del siglo XX se ha visto un happening así?

Te has pasado la vida homenajeando a Miranda. Si en el Monasterio del Escorial Miranda descubrió la absurdidad de tanta panoplia funeraria, de tantas ideas extraviadas sobre el más allá, de tantos epitafios en latín macarrónico y de tantas tumbas de pesadas losas de mármol, en París tú presentaste los Ceniceros Tumba, contenedores de ceniza obtenida a partir de seres humanos muertos y de cigarrillos. Honraste la memoria de Miranda clasificando las cenizas obtenidas de los cadáveres en dos grupos: cenizas de generales y cenizas de amantes de generales ¿Cómo son las cenizas de una miss?

Europa se os quedó pequeña a los dos y Nueva York fue la puerta de entrada al nuevo mundo. Mientras Miranda se dedicó a estudiar el sistema político de la nueva nación, tú te dedicaste a investigar qué fue lo que comieron en La Última Cena. ¿Ensaimadas verdes? ¿Vinos tintos amarillos? ¿Arroces tricolores? ¿Sangría? Miranda obtuvo en Nueva York lo que necesitaba para liberar su patria: un buque, fusiles y cañones. Tú abriste un restaurante, El Internacional, en el que se servían bocadillos arqueológicos y en donde las que nunca fueron amantes de Miranda dejaban la marca de sus labios impresa en “el muro del beso”.

Mientras en el televisor que tu carcelero te ha dejado para que te entretengas, la heroína descubre que su padre es en realidad su hermano y mientras Garrido se bebe otra catira en forma de cerveza, hojeas la biografía novelada que escribió Denzil Romero y que no por casualidad se llama “La tragedia del Generalísimo”. La verdadera tragedia fue tener que aguantar al dictador tantos años para que, años después, llegues a Venezuela y un iluminado que ha escrito varios libros de cocina gracias a los saberes de su negra cocinera te diga que fue Franco el que hizo posible que España entrara en la Unión Europea. ¡Manda huevos!, que diría el ministro.

A Miranda le habría encantado ser el padrino de boda de La Estatua de la Libertad. Hubiera sido la oportunidad perfecta para vengarse de Colón y convertirle en cornudo. Acostarse con su futura esposa hubiera sido un acto mucho más revolucionario que derribar su estatua y arrastrarla por la ciudad envuelta en banderas rojas. Hablando de revoluciones, Miranda no se perdió ni una de las de su época. Ahora tú no te pierdes ni una fiesta. Por eso estás en Venezuela, porque aquí cualquier acto público se convierte en una fiesta, ya sea una manifestación contra el gobierno o una sesión de fotografías, un discurso del presidente o un funeral por un ser querido, quizás porque creen, como tú, que una fiesta no es más que una promesa, una invitación a una sociedad que podría existir si no la atenazaran empresarios rapaces o revolucionarios intolerantes.

Miranda conquistó la parte oeste de la Florida, instalándose por un tiempo en una Pensacola que le recordó a alguna ciudad castellana. Tú, en cambio, te quedaste con la parte este, con ese Miami cada vez más latinoamericano. Alejado del Miami Beach de las patinadoras en bikini y de los paseadores de perros, reclutaste para tu ejército del arte a hombres y mujeres con ganas de nutrir el alma con los sabores y lenguas de sus ciudades de origen. A bordo de tu Zapato-Góndola navegas por el Caribe recogiendo recetas, menús, soperas, latas, culebras, cochinos, etc., en un afán imposible por atrapar todo el sabor de una región tan bien sazonada.

De lo que no tienes ninguna duda es que no vas a firmar ninguna acta de independencia, ni que te lo pida Ferran Adrià. Lo único que quieres independizar es el arte y para eso construyes tu propio refugio a los pies de Montjuich, en Barcelona, para no depender ni de políticos bailadores de samba ni de cubanos inquisitoriales que censuran a un artista que comete el pecado de crucificarse ¿Qué culpa tendrá Nelson Garrido de que se le multipliquen los miembros cuando le dan un premio? ¿Qué culpa tienes tú de que un Papa también cague? Ya lo dijo Nietzsche: “la censura es la moralidad del rebaño”.